IGNACIO MARTÍN BARÓ

Últimos Momentos

 

En uno de sus últimos escritos, Martín-Baró describió cómo sería manejado su propio asesinato, "ante todo se trata de crear una versión oficial de los hechos, una ‘historia oficial', que ignora aspectos cruciales de la realidad, distorsiona otros e incluso falsea o inventa otros.

Esta historia oficial se impone a través de un despliegue propagandístico intenso y muy agresivo, al que respalda incluso poniendo en juego todo el peso de los más altos cargos oficiales [...] Cuando por cualquier circunstancia aparecen a la luz pública hechos que contradicen frontalmente la ‘historia oficial', se tira alrededor de ellos ‘un cordón sanitario' [...] que los relega a un rápido olvido [...] La expresión pública de la realidad [...] y, sobre todo, el desenmascaramiento de la historia oficial [...] son consideradas actividades ‘subversivas' -y en realidad lo son, ya que subvierten el orden de mentira establecido. Se llega así a la paradoja de que quien se atreve a nombrar la realidad o a denunciar los atropellos se convierte por lo menos en reo de la justicia".

En febrero de 1989, Martín-Baró comenzó a hablar de un ambiente en el cual prevalecía "la posibilidad de ser asesinado cualquier día y la posibilidad de verse envuelto en un choque violento en cualquier momento". Una de las llamadas telefónicas que los jesuitas pudieron hacer en la noche del 15 de noviembre fue la que Martín-Baró hizo a su hermana Alicia, en Valladolid. Ella lo oyó distante y sereno, pero asustado. Sin embargo, se sintió muy aliviada por haber escuchado su voz.

A la mañana siguiente, Alicia contó a sus compañeras de trabajo lo feliz que estaba por haber podido hablar con él y haber sabido que estaba bien. Le había explicado que estaban virtualmente rodeados por el ejército: "Espera, escucha, escucha, ¿oyes como suenan las bombas?". Entonces, Alicia le preguntó: "Nacho, ¿cuándo se va a arreglar eso?". Y él le respondió: "Oh, oh, tiene que haber muchas muertes, muchas muertes todavía".

OBRAS DE IGNACIO MARTÍN BARÓ: en la Wikipedia.

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